Los padres de mi abuela
materna, María (solamente María)
vinieron de España
y ella tenía los ojos azules
como el mar
piel blanca cual la leche.
A los padres de mi abuela paterna, María (de las Nieves)
los trajeron de África
― tristes como esclavos―
ella de ojos negros
como azabache.
La piel cobriza,
cual chocolate.
Los padres de mi abuelo materno, Hemenegildo
llegaron un día de Canarias
y él poseía los ojos color aceitunas,
y la piel era
bronceada
de sol.
Los padres de mi abuelo paterno, Luciano
aparecieron (dicen que de España, por lo de Galá, pero eso nadie lo supo).´
Eso sí, los ojos eran verdes como esmeraldas,
Y la piel blanca como la de abuela María.
Un día afloró mi padre,
con los ojos
negros y el pelo ensortijado
la piel oscura,
todo un moreno,
amor de mi madre;
muchacha blanca, ojos de aceituna.
Ya para ese entonces, abuelo Canario y abuela de España
hablaron de estirpe,
y no comprendieron que su hija, blanca, de pelo muy lacio
quisiera a un hombre de origen tan poco claro.
Entonces ellos huyeron de noche, sin la bendición de los
padres,
pero sí de los dioses.
Luego de amaneceres, nacieron amores (nietas y nietos)
que borraron odios
se unió la familia
más allá de casta.
Con los años
mi madre, blanca, de pelo muy lacio,
vio con malos ojos
cuando mi hermana (muchacha trigueña, muchacha bonita)
perdidamente se enamoró de un joven mulato
con una abuela de
origen afro.
Fue también cuando mi mamá perdió la memoria
también se preguntó
¿Cómo es posible que esto me suceda?