martes, 9 de agosto de 2011

Instante mágico

Mi vientre despertó de madrugada
un día calmado de julio.
No hubo dolor,
solo el llanto de mi hijo
hizo brotar mis lágrimas.

Mi vientre se desgarró de amor,
puro, dulce, eterno
y con mi cuerpo inerte en el quirófano
busqué el latido de mi otro corazón.

El tiempo se detuvo en ese instante mágico
y dos ojitos negros miraron hacia mi.
mi vientre volvió a su normalidad;
en el acto quedé multiplicada.