miércoles, 24 de diciembre de 2014

El girasol




La belleza del girasol me conmueve con la misma intensidad de un bello amanecer. ¡Es tan cálido y tierno a la vez! A veces parece que el gajo no puede sujetar la inmensa flor, pero ella insiste, se mantiene erguida, dejando calladamente que las abejas liben su néctar.
El girasol no puede esconder la sensualidad que irradian sus amarillos pétalos, siempre en perpetúa apuesta al amor. Creo que el sol lo colocó en la tierra para que alumbre cuando él se acuesta.

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